Morteros tradicionales de cal y yeso. Suelos y paredes continuos, higroscópico y de estética rústica natural.
El trabadillo es un mortero histórico que combina la calidez y el fraguado rápido del yeso con la resistencia y dureza de la cal. Esta sinergia de materiales crea pavimentos continuos y revestimientos verticales que regulan la humedad de forma excepcional, ofreciendo texturas vibrantes y una pátina natural que mejora con el uso.
Lo aplicamos tanto en pavimentos continuos como en revestimientos verticales (paredes). En suelos, ofrece una superficie dura pero sedosa, ideal para andar descalzo. En paredes, crea texturas ricas y vibrantes.
Es un material honesto que no esconde su naturaleza: presenta destonificaciones (aguas), pequeñas imperfecciones y una pátina que mejora con el uso y el tiempo.
Técnica que aprovecha la rapidez del yeso y la dureza de la cal para crear pavimentos transitables en poco tiempo.
Un suelo muy resistente al desgaste, utilizado históricamente en zonas de alto tránsito y labores.
La mezcla de materiales y la aplicación manual crean superficies con matices y variaciones tonales únicas.
Recuperación de una técnica tradicional olvidada, perfecta tanto para rehabilitaciones patrimoniales como para arquitectura contemporánea.
Gran capacidad para absorber y ceder humedad ambiental, actuando como un climatizador pasivo natural.
No acumula electricidad estática ni atrae polvo magnético, creando ambientes más limpios para alérgicos.
Adaptable a superficies horizontales y verticales, permitiendo crear espacios envolventes de un solo material.
Morteros tradicionales de cal y yeso. Suelos y paredes continuos, higroscópico y de estética rústica natural.
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